Cornare, la autoridad ambiental en el Magdalena Medio antioqueño tiene el reto de controlar la vertiginosa proliferación de una especie exótica: los hipopótamos. Lo que nació como una excentricidad del capo del narcotráfico Pablo Escobar, quien quería su propio zoológico, es ahora un problema que día a día aumenta. Buscan alternativas para regresarlos a su hábitat natural en África.

«En el registro tenemos que entraron cuatro de manera legal. En más de 30 años, superan los 40 hipopótamos. Tenemos la hipótesis que en el trópico se pueden estar reproduciendo con mayor rapidez», aseguró David Echeverri, biólogo Cornare.

La manada de hipopótamos compuesta por adultos y crías permanece en un lago cerca a la Hacienda Nápoles en Puerto Triunfo.

«¿Por qué son un problema? Porque están desplazando la fauna nativa y porque un animal de estas dimensiones y con su comportamiento que es bastante territorial, pues se convierten en un peligro para la población civil», añadió Echeverri.

En un zoológico no los reciben. Han probado con estilización: 20 millones por cada macho. Eliminarlos proponen los expertos internacionales.

Con el Ministerio de Ambiente y el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, buscan entidades internacionales para poder sacar los hipopótamos del país y poder llevarlos a África de donde son originarios.