España, Italia y Francia registraron una esperanzadora reducción del número de muertos por coronavirus en las últimas horas, pero la pandemia, que ya mató a 65.000 personas en todo el mundo amenaza a Estados Unidos, donde los ciudadanos se preparan para la «semana más dura».

Una imagen resumió el domingo la calamidad que asola al mundo: el Papa Francisco, solo, dando inicio a la semana santa, normalmente sinónimo de iglesias llenas y procesiones, pero que este año sorprende a la mitad de la población mundial confinada.

«Mirad a los verdaderos héroes que salen a la luz en estos días. No son los que tienen fama, dinero y éxito, sino son los que se dan a sí mismos para servir a los demás. Sentíos llamados a jugaros la vida. No tengáis miedo de gastarla por Dios y por los demás: ¡La ganaréis!», dijo el papa en una basílica vacía.

Los balances de muertos e infectados por el nuevo coronavirus siguen aumentando y hasta este domingo había más de 1,2 millones de contagios en 190 países.

En Estados Unidos seguirán aumentando en los próximos días, advirtió el mandatario Donald Trump.

En el país ya hay más 310.000 contagios y unos 9.000 muertos. «Esta probablemente será la semana más dura (..). Habrá muchos muertos», advirtió Trump, previendo la entrada de su país en un «periodo que será horroroso».

El estado de Nueva York, epicentro de la crisis en Estados Unidos, registró 594 fallecidos en las últimas 24 horas. El total de muertos del Estado superó los 4.150.