La casa de la fachada de inteligencia militar servía también como sitio de eventos para modelos, tatuadores, jugadores de tiro neumático y caricaturistas.

La historia de los corrientazos fachada de la central de inteligencia técnica del Ejército, estuvo acompañada de fotografías de jóvenes de quienes se dijo eran militares, asesores de inteligencia, instructores de técnicas de espionaje y matajaris con habilidades en infiltración. Pero la realidad es otra…

Ricardo es uno de los fotografiados. Trabaja en desarrollos de software desde hace 15 años y se dedica a dictar charlas de seguridad informática para que la gente proteja sus correos, sus teléfonos y sus computadores.

«Ese de la foto soy yo, estoy dando una capacitación que se llamó “Inyecciones”… Pero yo la estaba explicando desde el punto de vista del programador», aseguró.

Dice que aparece en la foto porque logró que le prestaran ese sitio para dictar una de sus charlas.

“La gente de Buggly organizó un evento que llamó hacktatoo que eso fue el evento en el que hubo gente tatuadores, hubo gente de paintball, hubo caricaturistas y nos invitaron a nosotros a dar unas charlas de seguridad informática en ese sitio», contó Ricardo.

Otra de las personas que aparece en las fotografías, es Nadia Rey, una ingeniera industrial que desde hace 15 años trabaja en desarrollos de software. Ese día fue invitada.

“Fue como si nosotros apareciéramos como los grandes espías cuando realmente lo que hacemos es proteger la privacidad de las personas»

Dice que en dichos eventos no hubo personas relacionadas con el Ejército.

«El personaje que está aquí de gorra de espalda está haciendo una caricatura de la pareja que está al frente de él, no está dictando ningún tipo de capacitación, ningún tipo de clases»

Y Ricardo agregó que «la muchacha específicamente era una modelo que según entiendo fue ese día a publicitar el tema de los tatuajes»

La modelo es Tania Zambrano. Dice que no sabía que en este lugar operaba una sala de inteligencia del Ejército, que solo es una modelo que llegó el día del evento por invitación, y que siente miedo porque los rumores la relacionan con militares.

También dice que en el evento no vio militares.

«Llegaron estas personas que juegan paintball que en realidad se llama Airsoft… Son armas de imitación que disparan aire comprimido…”, dijo.

Pedro Urrutia es el Presidente de una de las asociaciones de tiro neumático de Bogotá, y amigo de 7 de las personas que aparecen en las fotos vestidas de camuflado. Él recuerda porqué estuvieron en Buggly.

Dice que uno de sus amigos fotografiados perdió contratos como ingeniero con grandes empresas porque alguien lo relacionó con la inteligencia militar.

Todos coinciden en que no conocen militares, que estuvieron en Buggly porque se trató de un encuentro de profesionales que prestan servicios sociales, de tatuadores y de jugadores de Airsoft; y que tuvieron que cerrar sus cuentas de correo por miedo.