Contrario a lo que ha declarado Gustavo Petro, para que el alcalde de Bogotá pueda construir un Tranvía que transite por donde se construiría la Avenida Longitudinal de Occidente, ALO, o para hacer cualquier otro proyecto en esos predios, primero debe ser autorizado por el Concejo de Bogotá.

“Si coloca un gramo de cemento para otra cosa, llámese escuela, llámese colegio, si haber cambiado el uso del suelo que lo hace solamente el Concejo de Bogotá, se vería inmiscuido en un delito que se llama el peculado por destinación”, dijo Orlando Parada.

Por otra parte, Aurelio Suárez cuestionó la improvisación de Petro al proponer el Tranvía porque, según él, dicho medio no mejoría la movilidad de la ciudad.

“No hay Tranvía en el mundo que ande a más de 20 km por hora, que es exactamente la velocidad que tiene la ciudad de Bogotá, luego no sería un vector que mejoraría la velocidad de desplazamiento en la ciudad”, dijo Aurelio.
Suárez señaló que se trata de idear un plan de movilidad general para la ciudad no debatir la construcción de una obra.

“El tráfico pesado ha venido creciendo más de occidente a oriente que de norte a sur, de tal manera que estos hechos deberían tenerse en cuenta para redimensionar o rediseñar lo que aquí se va a hacer en la ciudad”, añadió.

Petro ha reiterado en diferentes escenarios que no construirá la ALO; incluso aseguró que había que pasar sobre su cadáver para construirla, pero horas después cambió de opinión luego de una reunión con el ministro de Transporte.