Un negocio en el que Terpel habría concentrado el 64 por ciento del mercado de los combustibles fue objetado por el Superintendente de Industria y Comercio para proteger a los distribuidores minoristas.

Terpel siempre supo que la Superintendencia de Industria y Comercio iba a objetar el negocio de combustibles Con Exxon Mobil.

La integración empresarial está valorada en US$747 millones e incluye no solo las operaciones de combustibles sino de lubricantes en Colombia, Perú y Ecuador.

«Terpel no podrá ejercer jamás el control del negocio de combustibles de Exxon», dijo Robledo.

En Colombia hay 5.500 estaciones de gasolina y si se aprobaba el negocio, Terpel, cuyo principal accionista es la Compañía de Petróleos de Chile (Copec) se quedaría con 64% del mercado.

El superintentedente agregó que «es más fácil que esos empresarios se aprovechen de ese poder de mercado para extraer más renta de la sociedad que lo que en condiciones de competencia podrían extraer»

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Al segundo de concretarse la transacción, Terpel deberá vender el negocio de combustibles a un tercero.

Aunque la Superindustria aprobó el grueso de la operación de lubricantes, en la decisión consignada en la Resolución 76541 de 2017, Terpel se llevó una sorpresa en dicho segmento que creía haber coronado en su totalidad, especialmente por la exclusividad de venta que mantenía sobre sus estaciones de servicio y que la Superindustria ordenó retirar.

No pactar exclusividades durante los próximos 10 años.

Otro de los condicionantes de aprobación de la operación de lubricantes incluye que Terpel venda su planta de producción en Bucaramanga para quedarse con la planta de Exxon ubicada en Cartagena.

Es decir, para poder quedarse con la marca de lubricantes Mobil deberá eliminar sus marcas Maxter y Maxter Progresa. Por su parte, la autoridad de competencia de Ecuador aprobó autorizó la operación de concentración económica y se está a la espera que su par en Perú se pronuncie

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