De incurrir en actos de mal gusto no se libran ni siquiera los aspirantes al Congreso más juveniles y frescos. Ni tampoco los que llegan de corrientes políticas alternativas.

A juzgar por la pieza publicitaria que seleccionó, esta candidata cree que haciendo publicidad sexual conseguirá los votos que no le darían propósitos como, por ejemplo, denunciar a los corruptos.

A la candidata a la Cámara por el departamento de Santander seguramente le pareció creativo darle doble sentido al número 101 partiendo el ciento del uno sin más contenido que ese.

El vacuo mensaje de esta señora no casa con la imagen de política limpia y sin trucos, de la Alianza Fajardo-López-Robledo, movimiento por el que se presenta. Sin embargo, ella se defiende de la  polémica que se ha levantado en las redes sociales con sus gemidos, afirmando que entre más orgasmos haya, habrá menos corrupción.

Revisando el trino de su autodefensa, la candidata debe estar un tanto preocupada con sus ruidos sexuales, los mismos que presuntamente le darían fama electoral automática, registró, hasta el momento, una respuesta, 14 repeticiones y 22 lectores a quienes les gustó su mensaje. Fracaso total.