En su viaje a las selvas del Guainía el senador Álvaro Uribe perdió la memoria y nada pudieron hacer los locales para que la recuperara.

“Nunca los olvido”

 El animal político que es Álvaro Uribe recorrió el territorio nacional de punta a punta para promocionar sus candidatos al Congreso, antes de las elecciones del domingo 11 de marzo.

“Aquí estoy con Luis Carlos y con Andrés”, dijo Uribe.

Uribe presentaba a Luis Carlos Sandoval y a Andrés Rodas, jefes regionales del Centro Democrático en el lejano Guainía. Pero la suerte no acompañó al expresidente en esa región porque ni Sandoval pudo presentar su candidatura ni su reemplazo Rodas alcanzó los votos necesarios para llegar al capitolio.

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Uribe habló: “Todo el cariño por ustedes… si volvemos a tener gobierno y poder, cuenten que ese es el gobierno de ustedes”.

Uribe no se deprimió. Apenas pasadas las votaciones, volvió a Guainía a hacerle campaña a su candidato presidencial Iván Duque. Estaba en esas cuando un ciudadano le hizo una crítica y una señora que estaba a su lado, aplaudió la franqueza de su amigo:

La cara que hizo el expresidente fue de extrañeza.

“¿Quién?”, preguntó el Senador.

“El director del partido… lástima”, le contestó nuevamente el ciudadano.

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Con la misma cara de no-sé-a-quién-se-refiere, Uribe volvió a preguntarle a su interlocutor: “¿Quién es el director?”.

El hombre le contestó lo obvio:

Uribe se giró y les repreguntó a unas personas que lo acompañaban: “¿Quién es el director del partido?”

Casi en susurro, uno de ellos le respondió“Luis Carlos”.

Y otro completó la información: “Sandoval”.

Uribe solo atinó a decir: “Ahhh…”

Como viejo zorro de las causas electorales que es, el exmandatario pasó el rato amargo con una frase que no tenía nada que ver con el reclamo que le hacían.

Y cuando oyó una expresión que no pudo interpretar, se despidió.

“Bueno, sigamos… muchas gracias”, dijo Uribe.

El director de su partido en Guanía es el mismo hombre. Sí se llama Luis Carlos Sandoval y fue notificado de un fallo de la Contraloría General en su contra, por 625 millones de pesos, suma que le entregó a una empresa constructora que nunca construyó nada. Y el otro dirigente uribista es Andrés Rodas quien tiene encima a unos investigadores por un video en que se ve a presuntos votantes concentrados al parecer de manera ilegal, esperando el día de la votación.

Los hombres del uribismo en Guainía no parecen recomendables. Debe ser por eso que su jefe hizo todo lo contrario de lo que prometió cuando les concedió el privilegio de presentarlos ante los electores.

Uribe se despidió: “Espero verlos rápido. Nunca los olvido”.