La Sala Plena de la Corte Constitucional acaba de tumbar un artículo del Código Disciplinario Militar que sancionaba, como una falta grave, a cualquier militar chismoso.

La disposición que se acaba de caer, por orden de la Corte, establecía como falta grave «permitir o tolerar la murmuración, los comentarios o las críticas contra el superior, subalterno, compañero, otras personas, instituciones o la fuerza pública».

El magistrado ponente del caso, Alejandro Linares, respaldó los argumentos de la demanda que advertía que la norma vulneraba la libertad de expresión de los militares.

La demanda planteaba que debe entenderse que no todo comentario o crítica «lleva consigo una manifestación o mensaje de carácter vejatorio, difamatorio o irrespetuoso» contra el honor militar.

Fuentes advierten que esta decisión no ha caído bien en la comandancia de las fuerzas militares, cuyo titular, el general Luis Fernando Navarro, le había dicho a la Corte que conversar en perjuicio de un ausente o hablar mal de alguien o señalar un defecto «afecta gravemente el servicio, pues socava la disciplina militar y la cohesión que debe existir entre los miembros de la institución».

La determinación no quiere decir que la Corte les esté ordenando a los militares que hagan públicas sus desavenencias o desencuentros, pero sí quedan habilitados para, si lo desean, murmurar o chismosear sin consecuencias para su hoja de vida.