Los senadores y representantes tendrán que dar a conocer a qué hora llegan a al Congreso y a qué hora se retiran.

Acogiendo una directriz del Consejo de Estado, la norma busca eliminar la perversa práctica de los congresistas de llegar y retirarse minutos después; eso genera la falta de quorum que no permite tomar decisiones. A veces lo hacen por táctica política, para disolver la sesión por alguna razón, y muchas veces se ausentan para cumplir otras tareas.

Si hay una reiterada práctica de la costumbre que se requiere romper, los parlamentarios se exponen a perder la curul.