La presidencia de la Corte Suprema corresponde a la Sala Civil. Esa sala ya eligió, por unanimidad, al magistrado Álvaro García como su candidato para reemplazar a José Luis Barceló, quien pertenecía a la Sala Penal. Pero algo está pasando en la Sala Civil: parece que la unanimidad en torno a García no es tan unánime.

En ninguna de las tres votaciones que se han realizado, García ha logrado obtener los 16 votos, el mínimo que necesita. El 24 de enero obtuvo 8 votos; el 7 de febrero tuvo 14 y el 21 de febrero logró 11 votos. Hoy está encargado el magistrado de la Sala Penal José Francisco Acuña, y su ausencia de esa sala, para atender las funciones presidenciales, recargó el trabajo de los magistrados de la Sala Penal. A Acuña le retiraron el 75 % de los procesos mientras ejerce la presidencia.

La Corte había acordado que el actual periodo de la presidencia correspondería a la Sala Civil y la Sala Civil escogió a García. Si la Corte da ejemplo de no cumplir acuerdos que ella misma adoptó, ¿no les parece medio catastrófico el ejemplo?