El presidente de la Cámara, Alejandro Carlos Chacón, se cansó de pedir «orden de la sala»: cuando pide silencio, nadie le hace caso. Pues ocurrió lo que se temía: Chacón se puso bravo y ante la negativa de los asistentes a guardar silencio decidió prohibir el ingreso de personal ajeno a los miembros de la Cámara al salón de sesiones. Los más agradecidos con su decisión son los ministros, a quienes citan y nadie oye, y los mismos citantes, a quienes tampoco les ponen atención. 

En adelante, los asesores, lobistas, asistentes, secretarios y funcionarios en general deberán entregar una autorización escrita firmada por el mismo presidente de la Cámara, para poder ingresar al Salón Elíptico donde sesiona la Cámara.