20/10/2017

Un fallo de la Corte Constitucional para recuperar 122 maravillosas piezas en oro conocidas como «el tesoro quimbaya» puso al descubierto una poco conocida historia.

Colombia es una de las pocas naciones que resguarda y preserva el lenguaje, las tradiciones, los hábitos, las normas, los usos y las costumbres de descendientes directos de los primeros habitantes del continente.

La colección quimbaya, que desde hace 125 años está en poder de España, es hoy exhibida en el Museo de América de Madrid y ocupa el área principal de esa institución pública que conserva piezas históricas de Indoamérica. Allá llegó, en 1892, por decisión del presidente encargado Carlos Holguín Mallarino.

Las piezas, que permanecieron ocultas durante varios siglos, fueron encontradas a mediados del siglo XIX en el municipio de Filandia, en el Quindío.

El historiador Fabio Lozano Torrijos, que tenía en su poder las piezas, se las vendió el 20 de agosto de 1891 al Gobierno nacional por $ 70.000 pesos de la época. Al año siguiente, cuando se cumplían cuatro siglos de la llegada de Cristóbal Colón a América, el Gobierno de Colombia, presidido por el conservador Carlos Holguín, quiso rendir un homenaje a la Corona española enviando la colección quimbaya a Madrid para que fuera exhibida en público.

Holguín Mallarino resolvió por cuenta propia regalar el tesoro quimbaya a la Corona española, porque la reina regente de España en esa época, María Cristina de Habsburgo-Lorena, había fallado, en un laudo arbitral pedido por Colombia y Venezuela, que el islote de Los Monjes era colombiano. Dicen historiadores que en agradecimiento a esa decisión, Holguín Mallarino le regaló el tesoro quimbaya a la reina María Cristina.

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Sin embargo, hay una versión perversa, pero con bases históricas, según la cual el presidente le hizo un regalo a la reina regente, quien habría sido su amante cuando Holguín fue embajador de Colombia en Madrid en 1883.

Lo paradójico es que casi sesenta años después, el 22 de noviembre de 1952, el canciller Juan Uribe Holguín, descendiente de Holguín Mallarino, «regaló» el islote de Los Monjes a Venezuela mediante una cuestionada nota diplomática.

El asunto es que el tesoro quimbaya tendrá que ser recuperado por el Gobierno colombiano mediante una acción diplomática del presidente de Colombia, o por intermediación de la Unesco, a través de su oficina de repatriación de bienes culturales. Y esa recuperación no es una tarea voluntaria. Es una orden de la Corte Constitucional.