Miguel Uribe Turbay, hijo de la recordada periodista Diana Turbay, y nieto del expresidente Julio César Turbay y de doña Nydia Quintero, acaba de revelar otra virtud.

Aunque normalmente se le ve muy tieso y muy majo, en la inauguración de la calle 30, conocida como la zona rosa y gastronómica del centro de Bogotá, se dejó tentar por un bello piano que estaba al aire libre. Uribe hizo una pausa en su agenda, se quitó el saco y la corbata, y sorprendió a los transeúntes con la marcha turca de Mozart, el inmortal compositor y pianista austriaco. 

No hay duda: tiene talento. Trate usted, querido doctor Uribe, de que sus colegas de gabinete logren limpiar a Bogotá, capital de la suciedad callejera del país.