El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó la ley conocida como “derecho a probar”, una polémica norma que legaliza los tratamientos experimentales para enfermos terminales y el uso de medicamentos aun no aprobados por  la Administración de Drogas y Alimentos.

El mandatario aseguró que esperó este momento por mucho tiempo, pues, según él, soñaba con una ley para y por los enfermos, y no una a favor de las compañías farmacéuticas.

“Mientras firmo este proyecto de ley con orgullo, miles de estadounidenses con enfermedades terminales finalmente tendrán la ayuda, la esperanza y la posibilidad de luchar”, indicó el mandatario. 

Algunos opositores de la ley aseguran que la iniciativa es peligrosa y que podría darle falsas esperanzas a los pacientes.

Durante la firma, el presidente estuvo acompañado de varios enfermos, entre ellos un niño de 8 años que padece distrofia muscular.