Como un acto no solo de vandalismo, sino también de ‘terrorismo’ ha sido catalogado el hecho que se presentó la mañana del 17 de enero, en la calle 170 a la altura de La Conejera, en Suba, que dejó como resultado un vehículo particular incinerado.

Las autoridades, que ofrecen 10 millones de recompensa a quien brinde información que dé con el paradero de los responsables, calificaron el hecho como un acto ‘terrorista y criminal’. “Se avanza en las investigaciones y se ha hecho toda una trazabilidad y recorrido de los responsables gracias a las cámaras que se ubican en el sector” expresó el coronel Germán Jaramillo Wilches, jefe de la seccional de Tránsito y Transporte de Bogotá.

El alcalde de la capital, Enrique Peñalosa coincidió con lo expresado por el Coronel y dijo que “quemar un carro de un particular, sin importar la supuesta justificación es un acto terrorista. No vamos a tolerar el terrorismo en Bogotá”.

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En Colombia el sistema de transporte privado a través de plataformas tecnológicas aún no ha sido reglamentado y es considerado un oficio ilegal, tal y como lo manifestó el viceministro de transporte, Alejandro Maya: “quien preste un servicio que no esté dentro del marco normativo colombiano se considera como un servicio ilegal y ahí caben las plataformas digitales”.

Otros voceros dieron a conocer el hecho como una ‘bomba de tiempo’. José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional, reveló que lo sucedido es un escalón más hacia la resolución violenta de los conflictos y dijo que los conductores de Uber “Están prevenidos y van a pasar de la defensiva a la ofensiva”.

Versiones oficiales de los voceros de Uber pidieron al Gobierno Nacional que se adelante el trámite de la iniciativa que busca legalizar el transporte privado mediante plataformas digitales y que cuenta con el respaldo de más de 3 millones de colombianos.