Óscar Golden jamás presenció en vida un auditorio del tamaño del que hoy se reunió para homenajearlo de manera póstuma. El parque Simón Bolívar de Bogotá fue el escenario de una multitudinaria tarde-noche de nostalgia.

Muchos sintieron latir su corazón y la boca se les hizo de chicle. La música que conmovió a nuestros padres, a los padres de ellos y a nosotros retumbó ante miles de personas que mostraron que la Nueva Ola sigue viva 40 años después de su inicio.