Se conocieron balances de los grandes centros comerciales del país el año pasado y según esas cifras oficiales, el 2017 fue un año para olvidar.

Según el DANE, las ventas del comercio detallista cayeron 0,9 %, una situación que no se registraba desde 2009, año del coletazo de la burbuja inmobiliaria de los Estados Unidos; ningún sector del comercio se salvó de la crisis.

Es claro que hechos como el aumento del IVA, del 16 al 19 %, el alza en los impuestos a los licores, las altas tasas de interés para crédito de consumo y hasta los escándalos de corrupción del año pasado, encabezados por el cartel de la toga y por Odebrecht, impactaron negativamente las ventas.

De la mala coyuntura no se salvó ni el grupo Éxito, la más grande empresa del sector. Una información que se acaba de hacer pública por parte del grupo muestra que las ventas en Colombia de los almacenes Éxito cayeron 2,8 %, las de Carulla bajaron en un 4,2 % y en los locales de Surtimax y Superinter el desplome fue de 8,1 %. Si a estas variaciones negativas se le resta la inflación del año pasado, que fue del 4,1 %, la caída en las ventas resulta aún mayor.

Los analistas sostienen que a las grandes cadenas y al comercio en general también los ha golpeado el crecimiento de los almacenes llamados de descuento, como Ara, Justo y Bueno, y D1. Las ventas de esas tres cadenas de descuento, el año pasado crecieron 83 %. Dije bien: 83 %.

Gracias a la apertura masiva de locales de esas cadenas en casi un centenar de ciudades, la consigna del grupo Éxito y, en general, de los almacenes de gran formato, parece ser: «No le tema a la competencia, ¡témale a la incompetencia!».