Como se sabe, una reforma constitucional, el «equilibrio de poderes», acabó con la facultad nominadora que tenían las Cortes para la elección del director de la vigilancia fiscal.

El Congreso quedó con la responsabilidad de todo el proceso para elegir por meritocracia al contralor. El procedimiento será así: el presidente Santos sancionará esta semana la ley que reglamentó la selección y elección del contralor. Los presidentes de Senado y Cámara abrirán de inmediato, y por un plazo máximo de 15 días, la convocatoria a las universidades de más alta calificación para que una de ellas se encargue de estudiar las hojas de vida de los candidatos. La universidad seleccionada tendrá máximo 15 días para abrir la convocatoria pública y recibir las hojas de vida de los aspirantes. La universidad hará una serie de pruebas y escogerá las mejores 20 hojas de vida; se las entregará a una comisión multipartidista del Congreso, que escogerá las diez mejores hojas de vida. Estos diez seleccionados hablarán ante las plenarias de Senado y Cámara sobre las ideas que tienen para ejecutar el control fiscal, y a más tardar el 20 de agosto, el Congreso pleno debe elegir al contralor general de los próximos cuatro años.

Como dijo un parlamentario, el procedimiento para la elección del contralor se «medio despolitiza». Una combinación, pues, de política y tecnocracia será la base para que surja el próximo contralor.