La tutela se convirtió en el mecanismo de las EPS para hacerles el quite a los controles que ejerce la Supersalud.

Primero fue la EPS Manexka, que acudió a las tutelas para evitar su liquidación; finalmente, la Corte Constitucional, después de un largo proceso, dejó en firme la liquidación. Ahora es la EPS Ambuq, Asociación Mutual de Barrios Unidos de Quibdó, que aunque ustedes no lo crean, funciona en La Guajira, a cientos de kilómetros de Quibdó, la ciudad donde se conformó.

Hace un año, la Supersalud ordenó a la EPS Ambuq dejar de operar en La Guajira, tras detectar incapacidad para atender adecuadamente a más de cincuenta y tres mil afiliados. Los representantes de la EPS Ambuq acudieron a la tutela para evitar el cierre de operaciones en La Guajira, argumentando violación al debido proceso. Lograron un fallo a su favor en el Tribunal Administrativo del Atlántico y enviaron un derecho de petición al despacho del supersalud, Luis Fernando Cruz, para que cumpliera el fallo; incluso, interpusieron ante el mismo tribunal un desacato del supersalud a un fallo de tutela. Se falló en contra de Cruz, con una orden de arresto de 11 días y se le ordenó devolver a los afiliados a la EPS Ambuq.

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Pero el supersalud acudió al Consejo de Estado y ese alto tribunal acaba de revocar la orden de arresto y todo el fallo del tribunal. Pero la EPS Ambuq interpuso una demanda ante el mismo Tribunal Administrativo del Atlántico y terminaron los mismos magistrados que habían estudiado la tutela conociendo la nueva demanda, razón por la cual debieron declararse impedidos y pidieron el nombramiento de conjueces para estudiar el caso.

En medio de este galimatías jurídico, el proceso está en el limbo, la Supersalud mantiene la orden de suspensión contra la EPS Ambuq y esta, por todos los medios, busca volver a operar. ¡Que viva mi general Francisco de Paula Santander!