El ex gobernador de Sucre y ex embajador en Chile, Salvador Arana, se declaró un perseguido frente a la fiscal que lo encontró entre un clóset, en un apartamento de Santa Marta. De esa ciudad salió esposado, como corresponde a todos los capturados por el CTI, pero llegó a Bogotá con las manos libres.

Dos detalles llamaron la atención desde cuando el ex embajador en Chile, Salvador Arana, sindicado de homicidio llegó a Bogotá.

Llegó a la Fiscalía sin las esposas y sin decir ni una sola palabra a los periodistas que lo interrogaban. Seis horas antes era todo lo contrario.

Se rehusaba a la imposición de las esposas designadas para cualquier detenido.

“Por favor esto no se hace.”

“Doctora no permita eso.”

Pero la fiscal cumplió la ley y Arana salió de su apartamento en El Rodadero esposado.

“Toca doctor, toca”.

20 minutos antes el ex gobernador de Sucre y ex representante diplomático del gobierno le dijo a la fiscal que lo encontró, después de tres años de fuga, que solo la salvaría el perdón divino.

“No es el abogado, es que me ha dañado la vida ¿sabe? La vida entera doctora, espero que Dios la perdone por esto que esta haciendo.”

En las primeras horas de la madrugada del viernes el ex embajador había sido encontrado en ropa interior.

-“¿Cómo es su nombre?”,

-“Salvador,

-“¿qué?”

-“Arana”

Es la misma persona que según la fiscalia es responsable de los delitos de concierto para delinquir, desaparición forzada y homicidio en la persona de Eudaldo Díaz, el asesinado alcalde del Roble, Sucre.

Del crimen material de Díaz en abril de 2003, se sindica a Rodrigo Mercado alias “Peluffo”, el paramilitar, que según la Fiscalía habría tenido alianzas con el ex gobernador de Sucre en ese departamento.

Salvador Arana también fue el primer funcionario vinculado a la parapolitica.