Una historia increíble vivieron miembros del Ejército y el DAS que rescataron a una secuestrada. Ella no creía que realmente iban a rescatarla.

La joven estuvo a punto de poner en riesgo su propio rescate, porque se oponía a que un grupo de desconocidos se la llevara. Ella fue la última que se dio cuenta de que venían a liberarla.

El pasado 9 de diciembre, las FARC secuestraron a Camila Domínguez, una joven estudiante de San Juan de Arama, Meta.

Esta unidad elite de la Cuarta División del Ejército hizo una operación de rastreo. Descubrió el sitio donde las FARC tenían a la joven.

Detectives del DAS, confirmaron la información y se unieron a la operación.

Los hombres del GAULA militar rodearon el campamento guerrillero en la vereda  Bajo Curia, en San Juan de Arama. Se acercaron lentamente mientras aseguraban cada metro de la zona.

Entraron al campamento con tal sigilo, que los guerrilleros no se percataron. Fue tal la habilidad de los comandos, que uno de los centinelas de las FARC, acostumbrado a los sonidos de la jungla, no oyó a los militares rodeándolo mientras dormía en su hamaca.

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Segundos después, rescataron a la joven.

Cuando los guerrilleros reaccionaron, abrieron fuego.

Los soldados los combatían mientras los detectives del DAS hacían entrar en razón a la joven. Luego, de tres meses secuestrada, Camila no creía que la estaban rescatando. Que los hombres que la abrazaron eran del DAS y del Ejército. En medio de disparos, los uniformados lograron tranquilizarla y convencerla de quienes eran.

Luego de media hora de combates, dos guerrilleros muertos, dos capturaros y el área asegurada, los hombres del Ejército llevaron a Camila al encuentro con su familia.