El vídeo, que fue publicado en YouTube la semana pasada por un usuario anónimo identificado como War of Fear (Guerra del Miedo) muestra a la Policía china vigilando a centenares de uiguires, quienes están con la cabeza rapada, con vendas en los ojos y esposados.

Sobre las imágenes Australia ha expresado en diversas oportunidades sus “preocupaciones de Australia sobre las detenciones masivas de los uiguires y otras personas musulmanes en Xinjiang”, dijo la ministra Payne en un comunicado enviado a Efe por su oficina de prensa.

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La ministra australiana de Exteriores, Marise Payne reiteró que Australia “ha pedido de forma consistente a China que cese la detención arbitraria de los uiguires y otros grupos musulmanes”, a la vez que aseguró que seguirá haciéndolo tanto de forma bilateral como multilateral.

Australia, que acoge una comunidad de al menos 3.000 uigures, discrepa a menudo de las políticas de China en relación con las minorías y la militarización del mar de China Meridional, al tiempo que es su principal socio comercial.

El analista del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI, por sus siglas en inglés), Nathan Ruser, señaló que el vídeo, que revisó con Google Earth, es auténtico y probablemente fue grabado en abril o agosto de 2018 en una estación ferroviaria de la ciudad de Korla, según la cadena local ABC.

En noviembre pasado, una investigación realizada por la ABC y ASPI identificó y documentó la expansión de 28 campos que forman parte de un programa de reeducación de musulmanes en Xinjiang.

El análisis de los datos revela que desde principios de 2017, estos 28 centros se han expandido en más de dos millones de metros cuadrados, de los cuales unos 700.000 metros cuadrados fueron ampliados en los últimos tres meses.

Xinjiang aloja a unos 14 millones de chinos que pertenecen a distintos grupos musulmanes, entre ellos los uigur.

En esta región actúa un grupo separatista vinculado a los uigures que busca crear un estado independiente, lo que ha motivado la respuesta de Pekín con el reforzamiento de las fuerzas de seguridad, la expansión de comisarías y puntos de control y la vigilancia electrónica.

Se calcula que dos millones de uigures y otros musulmanes han sido internados y detenidos en estos campos en donde son forzados a someterse a ejercicios de adoctrinamiento.

El año pasado, China desmintió ante la ONU la existencia de estos campos de reeducación que albergan a uigures y otras minorías de confesión musulmana en la región, y donde no se permite el acceso a investigadores independientes.