Un verdadero terremoto político provocó la salida del anonimato de Christine Blasey Ford, la mujer que puso en duda la candidatura de Brett Kavanaugh, el nominado por Donald Trump para la Suprema Corte de Estados Unidos, en un caso que los llevará a los dos a testificar en el Senado para contar su versión sobre un presunto abuso sexual el próximo lunes.

Ford asegura que Kavanaugh la manoseó e intentó quitarle su ropa a inicios de los años ochenta, algo que el jurista negó rotundamente.

Trump respaldó públicamente a su candidato y aseguró que será confirmado en el cargo a pesar de las acusaciones.

La bancada demócrata pidió un inmediato aplazamiento de la votación de confirmación de Kavanaugh como magistrado de la Corte programada para esta semana, para analizar con claridad las acusaciones y el testimonio de la mujer.