Al menos 35 construcciones entre casas y edificios han sido destruidas y docenas más están amenazadas por la lava incandescente que aflora del volcán Kilauea, en Hawái. Las autoridades han ordenado gigantescas evacuaciones preventivas.

El material incandescente sigue emanando del volcán Kilauea, el más activo de Hawái.

Más de 1.700 personas han sido evacuadas desde que entró en erupción el pasado jueves y algunas solo han podido regresar a sus hogares para recoger las mascotas que por la magnitud del fenómeno dejaron abandonadas, además de algunas posesiones o medicamentos «esenciales».

La lava avanza inclemente por las calles de Leilani Estates, la zona urbana más cercana al volcán, ubicada en la parte este de la Gran Isla de Hawái, donde habitan cerca de 185.000 personas que han huido a albergues habilitados por el gobierno.

Esta caldera se activó luego de que varios temblores sacudieran copiosamente el área la semana pasada. De hecho, el viernes se produjo un sismo de magnitud 6,9 en la escala de Richter, el más potente desde 1975.