La senadora Viviane Morales retiró su precandidatura presidencial del liberalismo por considerar que las directivas de ese partido le hicieron “trampa y encerrona”,  al proponerle firmar un manifiesto que según ella va en contra de sus principios y de los propios postulados liberales.

Los 6 precandidatos liberales deberán firmar un manifiesto, comprometiéndose a defender el ideario del partido, a no utilizar las creencias religiosas para discriminar a nadie y a defender los logros de los acuerdos de paz.

La senadora Vivian Morales, como se esperaba, se negó a firmar el manifiesto y se declaró víctima de una celada. Advierte que mantendrá su candidatura presidencial pero por fuera del partido liberal.

Morales pide que el mismo rasero ideológico sea aplicado a todos los senadores y a las eventuales coaliciones que haga el liberalismo.

La siguiente es la declaración de la señora Morales:

Una vez más, la cúpula que se ha adueñado del Partido Liberal ha hecho gala del cambiazo de las reglas de la democracia.

Los doctores Horacio Serpa, Juan Fernando Cristo, César Gaviria, Humberto de la Calle y Juan Manuel Galán, urdieron la maniobra de inventarse, a último momento, unos postulados dizque ideológicos con el único fin de excluirme del grupo de precandidatos presidenciales para competir en la consulta popular.

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Se inventaron el requisito de ponerme a firmar un documento que implica esconder mi condición de cristiana, renunciar como congresista al derecho de proponer ajustes a la implementación de los Acuerdos de La habana, abjurar de mi convicción de que la adopción de niños y niñas huérfanos debe darse a un papá y a una mamá y que debe ser decidida por el pueblo.

Otra vez la inquisición politiquera contra el demócrata Galileo.

No señores: no firmo un documento espurio que impide hacer las rectificaciones urgentes a los Acuerdos de la Habana. Ustedes convirtieron con trampa una mesa de negociación del conflicto con las Farc en una verdadera mesa constituyente que terminó metiéndole de contrabando un esperpento de 311 páginas a la Constitución que nos rige a todos los colombianos.

No señores: no firmo una claudicación de mis principios democráticos y cristianos a cambio de ninguna candidatura del mundo.

Si de eso se trata, que se queden con ese cascarón en ruinas en que su mezquindad y trampa están convirtiendo al otrora glorioso Partido Liberal.

Desde hace más de veinte años, cuando pactamos el Partido Liberal y mi Movimiento FE, nuestra integración política en el liberalismo, mi condición de mujer cristiana ya era pública y fue aceptada. Fue entonces cuando fui miembro de la dirección del Partido por primera vez.

Los últimos años, como senadora, he expuesto desde mi curul mis contradicciones con la Dirección Liberal. No voté el IVA, no voté la venta desvergonzada del patrimonio público de Isagén, critiqué severamente la conducta clientelista y enmermeladora de Juan Fernando Cristo como ministro, lideré a más de 2.300.000 ciudadanos para el referendo de la adopción, al cual se atravesaron con todo su poder Santos, Serpa, Juan Cristo, Gaviria y De la Calle, más aún que por su ideología de género, por los celos políticos que les provocaba que yo lo ganara democráticamente.

CARLOS RUÍZ – CM&