El Gobierno nacional adoptó el «Pacto Global de Marrakech para una migración segura, regular y ordenada» ante la «crisis de índole global» que supone la oleada de emigrantes venezolanos en el país, que suman un millón 100.000 personas y llegan a tres millones en toda la región latinoamericana, dijo el canciller, Carlos Holmes Trujillo.

Tras participar en la cumbre de Marrakech en la que ayer adoptó el Pacto, Holmes Trujillo añadió que la forma en que su Gobierno está haciendo frente a la crisis migratoria venezolana «coincide con las grandes líneas del pacto, aun antes de que fuera adoptado».

El jefe de la cartera de Relaciones Exteriores, recordó que el pacto es un marco de cooperación no vinculante jurídicamente, «respeta la soberanía de los estados» y al mismo tiempo establece «buenas prácticas para mejorar las condiciones de los emigrantes», por lo que «su efecto positivo es evidente».

Pero además, el dijo que el Gobierno adoptó el pacto pensando en los cinco millones de colombianos que residen en el exterior, a los que quiere garantizar «un marco de cooperación más estrecho y dinámico».

El problema más acuciante ahora es el flujo de emigrantes venezolanos hacia Colombia «de tal magnitud que el Gobierno del presidente Iván Duque trabaja para hacerle frente en el orden nacional, regional y global», explicó.