Jorge Zambrano padece hace 5 años de insuficiencia renal.

Marina, su esposa, se ha convertido en el ángel guardián que día y noche vigila su estado de salud –aunque el de ella tampoco sea el mejor-

El señor Zambrano debe permanecer en cama atado literalmente a una máquina de oxígeno. Las diálisis se han convertido, prácticamente, en pan de cada día.

El dinero con el que cuenta esta familia –que es poco- se va en las atenciones y cuidados que requiere una enfermedad de esta clase. En diciembre de 2005, Don Jorge tuvo una crisis. Fue llevado de manera inmediata a la Clínica Marly de Bogotá donde fue atendido por sus médicos. Allí señalaron que era urgente practicarle un ecocardiograma para verificar en qué estado había quedado su corazón.

El Instituto de Seguros Sociales, la EPS del paciente, autorizó la realización del examen pero en el Hospital Santa Clara. Allá llevó doña Marina a su esposo el 16 de diciembre de 2005. Sin embargo, el examen no pudo ser practicado, según ella, por una navideña razón: estaban rezando la novena..!

…Y porque no había cupo hasta enero de 2006.

Desesperada ante el estado de su esposo, Doña Marina le pidió al Seguro Social una pronta solución.

A ella no le quedó más remedio que prestar los 150 mil pesos y pagarle a un particular la realización del examen para su esposo no sin antes dejar constancia del hecho al Seguro Social que se comprometió a reembolsarle el dinero.

Por fortuna, el peligro fue superado y la salud de don Jorge volvió a su relativa normalidad. No obstante, se necesitaban más medicamentos y otros costosos chequeos. El dinero comenzaba a escasear una vez más. Marina, sin embargo, confiaba en el reembolso del Seguro. Por algo le habían hecho abrir una cuenta de ahorros.

Los meses pasaron y el dinero no llegaba. Marina agotó Derechos de petición, reclamos y toda clase de llamados de atención para que le devolvieran su plata. Hasta que el 13 de octubre de 2006, el Seguro le notificó que era imposible el reembolso.

“Si un afiliado a la EPS – ISS voluntariamente no utiliza o rechaza los servicios que se le ofrecen con recursos propios o contratados, asumirá directamente el costo de la atención que reciba en forma particular sin que proceda el reembolso de los gastos”

No obstante, Marina siguió peleando porque esa no era su situación. Y así completó dos años de lucha. Noticias Uno requirió, el pasado jueves, a las directivas del hoy liquidado Seguro Social, y estas, luego de revisar el caso, aceptaron el error, se disculparon con el enfermo y luego de 2 largos años se comprometieron a reembolsarle sus 150 mil pesos.

Una suma para muchos pequeña pero que para Jorge y Marina puede representar la diferencia entre la vida y la muerte.