Desde el inicio de esta década, los campesinos de la vereda Maza, de Choachí, detrás de los cerros orientales de Bogotá, advirtieron que el agua faltaría en el verano, si la Corporación Autónoma aprobaba el Distrito de Riego que el alcalde estaba tramitando.

Corporinoquia, programó las visitas a la Quebrada Blanca, en medio de las temporadas de lluvias y quienes ya eran usuarios de su distrito de riego se opusieron a las diligencias porque no se trataba de saber si habría agua en invierno, sino en verano.

La obra existe porque, luego de tres intentos, los técnicos de Corporinoquia, encontraron en la quebrada agua suficiente para otro acueducto veredal y otro distrito de riego, el del alcalde.

En plena campaña electoral, en la que el favorito del alcalde lideraba, la directora regional del Incoder visitó el pueblo y reconoció el trabajo del entonces alcalde en su propio distrito de riego.

Ella estaba consciente de que el gestor y uno de los beneficiarios del distrito de riego eran la misma persona y cree que hablar de las inversiones del Incoder en los municipios, en época electoral, no es irregular.

La pelea de vecinos es por el agua para el riego de las huertas en una vereda o en la del alcalde y sus vecinos, pero el nuevo alcalde ya tiene claro de el Niño dejó la zona sin agua más que para el uso personal.

Es decir, que por el momento las únicas captaciones permitidas son para cocinar y bañarse y sólo cuando vuelva agua la autoridad ambiental sabrá si su beneficio al exalcalde resultó en perjuicio para sus gobernados.

Estas posibles modificaciones, entonces, sólo se conocerán cuando ya haya sido ejecutado todo el presupuesto que Incoder desembolsó para el riego personal del alcalde.