El recién posesionado alcalde de Barrancabermeja Darío Echeverry impidió con una falsa alarma que los concejales entraran a sesionar.

El coronel Florilo había llegado a las instalaciones del palacio municipal hacia las dos de la tarde del martes doce de enero porque su superior le había dado esa orden.

Al llegar a la alcaldía con personal de explosivos y caninos detectores no pudieron entrar a la sede del Concejo que queda dentro del palacio municipal.

Visitantes y concejales que pretendían entrar a sesionar le pedían a la Policía que ingresara como fuera.

En el lugar estuvo el secretario general de la alcaldía quien reclamaba que no lo gritaran.

Mientras las discusiones entre los presentes se multiplicaban, el coronel Florilo seguía tocando con insistencia la puerta de ingreso al Concejo de Barrancabermeja.

Al abrir la puerta ingresó al canino con el técnico en explosivos, cuando estaban revisando las instalaciones se encontraron que la oficina del presidente del Consejo estaba cerrada bajo llave y con personas adentro.

El cerrajero entró de nuevo en acción y al abrir la puerta se encontró a Holman Jiménez quien manifestó ser el vicepresidente del Concejo , con él estaba Andrés Echeverry, hijo del alcalde y cuatro personas más, entre ellos un menor de edad.

El alcalde al ser entrevistado por este noticiero no se refirió al artefacto explosivo del que le habló al comandante de la Policía

Los concejales le dijeron al coronel, qué temas iban a definirse en esa jornada que se frenó por la llamada del alcalde en la que hablaba de un posible artefacto explosivo.

El Concejo definiría cuatro años de facultades plenas que había pedido el alcalde Darío Echeverry, pero la mayoría en el concejo eran opositores del mandatario local. Uno de los concejales explicó que lo que pasó ese día fue para evitar que las mayorías sesionaran.

El panorama político cambió en el puerto petrolero, el alcalde tiene ahora de su lado a las mayorías del Concejo.