Con una sola firma, que no es en realidad la suya, pero un juez considera que sí, el maestro Víctor Tapias, un artista plástico de Buenaventura de fama internacional, podría perder no sólo su casa, sino también todo lo que conserva de su propia obra.

El pintor Colombiano, oriundo de Buenaventura, Víctor Tapias se caracteriza por su visión particular del color a través de sus obras y proyecta lo que llama color moreno. Su arte está en todo el mundo, pero él vive en Estados Unidos y guarda su obra en un apartamento de Bogotá, donde parte de ella está resguardada por decisión de un juez.

Tapias dice que el apartamento del cual lo quieren sacar es el 201 que lo compró mientras le pagaba arriendo en el 102 del mismo edificio a la misma dueña.

Para el artista la palabra de su arrendadora fue testimonio firme del negocio.

“Tal es que la señora me dio un recibo donde dice yo María Andrade vendo al señor Víctor Tapias el apartamento 201 me dio un recibo yo me fui para Panamá, para Centro América y cuando regresé como al año y medio ya había muerto la viejita”, contó Tapias.

La vendedora había muerto y sus hijos estaban reclamando, los dos apartamentos como herencia.

El pintor dice que “cuando apareció el hijo encargado, don Jorge, me dice don Víctor como es que usted vive ahí porque no paga renta ni es dueño, entonces yo le digo, yo si soy dueño”.

El juez dio por válida la firma del pintor en un contrato de arriendo con María de Andrade, en 2011, a pesar de que en el expediente también estaba la partida de defunción de ella expedida en 1984.

“Hoy me doy cuenta lo que él planeaba por detrás y con una sobrina me pusieron dos demandas: Una de restitución y otra de embargo de 68 obras, están embargadas”, afirmó el artista.

El juez también validó las supuestas deudas del arrendatario por nueve años anteriores al supuesto contrato de arrendamiento.

El artista hace cuentas: “O sea yo me atrasé desde el 2001 hasta el 28 de febrero de 2009 firmando un contrato en 2011”.

Al reconocer la deuda que respalda la falsificación, el juez convirtió a la supuesta heredera en titular de las 2.000 pinturas que el maestro tiene en su casa. Es decir, toda su obra, pero él también está dispuesto a dar la vida.

La decisión judicial, pasó también por encima del análisis de la firma del artista en el contrato, a la que un forense le dio la misma validez que al eccehomo de Borja.

“En el contrato se encuentra que el número del apartamento aparece repisado (…) determina por parte de los técnicos que no existe uniprocedencia de la firma del señor Víctor Tapias no encuentran que proceda de la misma persona esa firma”, indicó Rodrigo Bustos, procurador delegado para asuntos civiles.

Ahora los jueces de mayor jerarquía tendrán que resolver si avalan con sus decisiones la firma autentica del juez y la falsa del artista o deciden devolverle a él su vida y su obra.

¡Qué tal esto!