Del concejal de Cajicá Ricardo Quintero bien puede decirse que es una persona de lavar y planchar.

Sus vecinos lo aprecian por qué según ellos nunca se le ha subido el cargo a la cabeza. Quintero vive al final de este vecindario en zona rural del municipio, pero su casa no es como la de sus vecinos.

Tampoco se moviliza como ellos, quienes en su mayoría andan a pie, él se mueve en una camioneta y practica deportes que tampoco sus vecinos ejercitan.

En lo que sí es idéntico a sus vecinos, es en la afiliación al Sisben. Quintero y su familia, aparecen calificados como Sisben I, el más bajo de la encuesta, esto le permite tener régimen subsidiado de salud, subsidio para vivienda rural, subsidios en programas de tierras y oportunidades rurales y exención en el pago del duplicado de la cédula de ciudadanía.

De todas estas ventajas Quintero asegura que no ha aprovechado ninguna. Al beneficio al que si no renunció fue el que otorga el programa Ser Pilo Paga, que costea las carreras de estudiantes humildes en las Universidades Privadas más importantes del país.

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Su hijo, un destacado estudiante fue beneficiado por este plan y cursa Ingeniería Informática en la Universidad de la Sábana.

Quintero, quien es administrador de empresas y quién además de los honorarios que percibe como Concejal se dedica a la venta de finca raíz asegura que cuando fue incluido y puntuado en la encuesta Sisben su situación era otra.

Y ahora frente al ruido generado por sus colegas, Quintero dice que él mismo hará que su puntuación en el Sisben sea revisada.

Para sus colegas, esto no es suficiente y esperan medidas más drásticas.

Sus vecinos, quienes aseguraron no conocer en detalle el caso de Quintero se refirieron en términos generales a la inconveniencia de que personas con medios accedan a los programas que entrega el Estado a las familias más pobres.