Después de los acalorados, largos y hasta somnolientos debates políticos del Congreso, el Senado decidió organizar un paseo a Melgar para celebrar el día de la familia de sus trabajadores. Habría almuerzo, piscina para los niños, y juegos de integración.

A las señoras que hacen la tarea más difícil del capitolio y mantienen el recinto aseado y limpio, les pidieron que inscribieran sus nombres y los de sus hijos

Ellas gastaron parte de su prima de mitad de año para que los niños estrenaran ropa en el paseo.

Sus hijos empacaron sus maletas impacientes por ir a la piscina.

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Pero faltando un día para el paseo, las señoras del aseo recibieron una mala noticia.

Ellas aseguran que les hicieron firmar un documento donde se daban por enteradas de la cancelación de la actividad sin explicación.

La jefe de Bienestar del Senado aseguró que no podían invitar a las señoras del aseo porque no son funcionarias sino empleadas misionales a cargo del contratista Serviaseo.

Explicó que en cada área donde llegó la invitación, se interpretó que también podrían inscribirse las trabajadoras de servicios generales.

Pero lo más difícil fue darles la noticia a los niños que tuvieron que desempacar sus maletas.

Ellas insisten que fue un acto de discriminación porque todos los años ocurre lo mismo.

El Senado se comprometió a hablar con el contratista para organizar un paseo en el que sí puedan estar las señoras del aseo y sus familias.