Una mujer que durante dos meses les prestó sus servicios como aseadora a los residentes del apartamento 401 en este edificio (ver video) en el barrio La Cabrera, al norte de Bogotá, tuvo el peor día de su vida el 10 de mayo pasado. Su tragedia comenzó al terminar el día, cuando la hermana del patrón regresó exaltada y acusándola de robar parte del dinero que horas antes le había visto.

Los patrones no estaban dispuestos a permitirle regresar a su casa. Llamaron a los escoltas del patrón, conocidos en la casa sólo por sus apodos.

«Que iba Pispi y Paladar para allá, que me iban a sacar del apartamento, me iban a cortar el pelo y me iban a torturar, si yo no les decía dónde estaba la plata. Ellos ya me habían quitado celular y la billetera, en la billetera tenia todos los documentos», relató la víctima.

Siguió llegando gente al apartamento, y según su relato, le quitaron su dignidad.

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«Me hicieron cambiar todo, es decir, desvestirme pues me sentí humillada, yo lo hice porque ya tenía miedo, porque ya me habían amenazado con que iban los escoltas», dijo la empleada.

Después de la medianoche terminó la requisa, pero aun así ellos no estaban convencidos de que ella no tenía el dinero robado. Entones fue arrojada a la calle sin documentos y sin pertenencias.

«El abogado llegó y me dijo mira esos 50 mil pesos necesitamos que te vayas porque no confiamos en ti. Yo le dije muchas gracias, no quiero esa plata, para eso yo tengo mi billetera. Ah no, es que los sacamos de tu billetera», aseveró la víctima.

El abogado Camilo Alberto Rodríguez Galeano estaba de visita en la casa. Y además de amenazarla con la crueldad de los escoltas, promover su requisa desnuda y la retención de documentos, le advirtió que tenía poder para acabar con su libertad. Fue también el encargado de advertirle que si probaba que decía la verdad le devolvería sus pertenencias.

Los encargados de la prueba aseguran que ignoraban que ella había sido coaccionada para ir a la prueba, porque ella cuando pudo decirlo, no lo informó.

«Ingresamos acá a la sala, le preguntamos el motivo por el cual está acá, ella nos indicó pues que la estaban acusando de un robo de un dinero», aseguró Víctor Henao, poligrafista.

El mismo abogado le informó que la prueba había demostrado que ella era la ladrona, hecho que también resultó ser falso.

«La verdad la señora no estaba ni agitada, estaba normal, ella misma lo dijo que el que nada debe, nada teme», concluyó el poligrafista.

Los vejámenes ocurrían en el norte de Bogotá, mientras en el Congreso se discutía un proyecto de ley para garantizar los derechos de las empleadas domésticas, el portal Pulzo, dio a conocer su historia.

Pero allí no terminó la historia, porque frente a la denuncia de la empleada, en la Casa de la Justicia de Fontibón se celebró una audiencia de conciliación y allí, según el jurista, la empleada dio por terminado su reclamo.

Lo cual tampoco resultó ser cierto, porque según el reporte de la Casa de la Justicia de Fontibón, la conciliación se declaró fallida y el caso pasó a la Fiscalía, que ahora debe asignarle investigador.