En el video se ve el Liceo Nacional Antonia Santos, patrimonio histórico de Bogotá que abrió sus puertas en 1939.

En 2005 los profesores y estudiantes empezaron a dar alertas por la mala condición en que se encontraba el inmueble y en 2008 fue imposible seguir impartiendo clases allí.

Los alumnos tuvieron que ser ubicados temporalmente en otra sede en el barrio Restrepo. Seis años después, en 2013 la anterior administración de Bogotá adjudicó el contrato para reconstruir el colegio.

El contrato se firmó en junio de 2013 por 11 mil millones, pero tres meses después tuvo una adición de 3.600 millones de pesos.

Según el plazo inicial, el colegio debía estar listo a finales de 2014, pero solo a comienzos de este año, los alumnos retornaron al colegio.

Los educandos se encontraron con una sede renovada, con laboratorios, sala de informática, restaurante y un ascensor para personas con discapacidad, pero que tienen una particularidad, no pueden utilizarse porque no hay luz.

El contratista no ha finalizado las gestiones para que el servicio de energía eléctrica sea regularizado por Codensa.

De tal manera que los niños reciben clases de tecnología e informática, pero no en computadores.

Los laboratorios de química y física siguen sin estrenarse.

Y aunque hay restaurante y comedor, los niños solo reciben refrigerios porque no hay como preparar comidas calientes.

Pero además de la falta de fluido eléctrico que serviría para que este ascensor para niños con discapacidad se pusiera en servicio, otras fallas empezaron a evidenciarse, filtraciones de agua en los baños, acabados inconclusos y baldosas que incluso comenzaron a levantarse.

La Secretaría de Educación dice que justo por este cúmulo de razones, el colegio no ha sido recibido aún a conformidad.

Pero aseguran estar tranquilos porque existen pólizas de garantía que cubren los daños que se empiezan a evidenciar.

La Secretaria de Educación cree que en junio de este año, el problema de la luz esté por fin resuelto.

Y para ese entonces, ya con fluido eléctrico, estos niños puedan empezar a recibir educación como en el siglo XXI.

Entretanto los niños del Antonia Santos, seguirán recibiendo clases de tecnología e informática con cuaderno y lápiz, siguiendo la tradición de los primeros alumnos que se matricularon en este claustro en 1939.