Al Ministerio de Transporte y al país le están haciendo conejo con la chatarrización… Aparecen papeles diciendo que buses y camiones viejos dejaron de circular, pero siguen en las carreteras del país. El problema es de tráfico y también de plata.

“Acá hay de todo, dineros de mala procedencia y no hay voluntad política del Gobierno”.

Por cuenta del fraude están circulando más camiones de los que se necesitan.

“Hay una sobreoferta importante, al país han ingresado 18 mil camiones y chatarrizados, poco”.

Así se afectan las carreteras, los usuarios y los camiones formales…

Noticias Uno encontró dos casos de fraude probado. Uno de esos papeles certifica que una volqueta modelo 59, fue chatarrizada el 11 de abril de 2005… Lo raro es que la certificación fue expedida dos días antes: el 9 de abril en Galapa Atlántico.

“Hay que aclarar que eso fue en la administración pasada”.

Además, en otro de los documentos usados para este supuesto trámite resultó ser falso en comparación con los originales del ministerio.

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“Adulteraron la firma”.    El vehículo no aparece en la oficina de registro para desintegración del ministerio.

“La placa Tpb-050 no aparece no se encuentra reporte”.

Es decir,  nunca fue chatarrizado.

“Este carro no ha pasado por acá”.

Otro de los muchos casos fue descubierto en Cota, una población cercana a Bogotá. En un documento- presuntamente oficial- acreditan que una tracto mula recibió su matrícula un año antes de ser importada.

“Tiene algo que es como chistoso, que es que aparece como si nunca hubieran sido aprobado los trámites”.

Es decir…

“Aparece como si no fuera legalizado”.

Y en Santa Marta, este documento certifica que un camión modelo 63 fue destruido, pero la empresa que lo hizo, no está autorizada para ello por el Ministerio.

“Sólo están autorizados Diaco y Sidenal”.

Pero el documento, supuestamente firmado por el entonces director de tránsito del Magdalena, también resultó una falsificación

“Nunca he conocido de trámites de chatarrización… esa firma no es la mía”.

Los camioneros se sienten indefensos porque la sobreoferta de camiones tiene sus precios por el piso, pero además, con este negocio se estarían lavando dólares.