Antes de la llegada de los conquistadores españoles, la Sabana de Bogotá era uno de los más populosos asentamientos de la cultura muisca. A pesar de los años y la enajenación cultural, sobreviven algunos vestigios.

Los indígenas dejaban constancia de sus fiestas rituales, sus maneras de vivir y las rutas en las que gobernaban zipas y zaques que, aunque no hayan sido investigadas, deben ser protegidas. Los indígenas dejaban constancia de sus fiestas rituales, sus maneras de vivir y las rutas en las que gobernaban zipas y zaques que, aunque no hayan sido investigadas, deben ser protegidas.

Pero mientras en Perú, México y Egipto los sitios arqueológicos están congestionados por arqueólogos y turistas, los pictogramas del parque Piedras de Chivo Negro en Bojacá, al occidente de Bogotá, están embadurnados de heces de perro y congestionados por el paseo de olla.

En algunas piedras el humo ya ha tapado varios grabados. El Alcalde dice que la responsabilidad de lo que está pasando en el parque es de este hombre que se le permitió en administraciones pasadas vivir allí con el compromiso de cuidar el lugar, pero éste montó su propio negocio.

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El hombre que permitió las labores se llama Armando Capiz, lleva seis años y ocho meses viviendo dentro del parque Piedras de Chivo Negro.

Ante los reclamos de su negocio que nada tiene que ver con el uso que se le debe dar al parque reconoció que si lo hacía.

Y justifica porque lo hacía. Lleva cuatro años sin pagar arriendo, pero dice que le tienen que pagar la plata si quieren que el abandone una vivienda que no es suya.

Armando asegura que tan pronto le den su plata él se va porque tiene en donde vivir.

Mientras resuelven el problema de como desalojar a la persona que ha permitido los desmanes en el parque, las autoridades buscan la forma de conservarlos.

Noticias Uno consultó al Instituto Colombiano de Antropología e Historia quien dijo que este arte rupestre es patrimonio arqueológico el cual debe ser protegido.

Dice que las fogatas y el humo ocasionado por estás pone en riesgo la conservación de los rastros de vida de comunidades pasadas.

El Instituto dijo que las autoridades locales pueden consultarlos y ellos harán el acompañamiento para el desarrollo de planes de manejo específicos que permitan proteger y conservar el patrimonio.