Los dueños de una casa de campo en La Calera, en las afueras de Bogotá, tenían una diferencia de linderos con una vecina. Buscaban arreglarlo amistosamente, habían acordado conciliar legalmente sus límites. Pero la vecina no esperó el fallo, sino que les tumbó la puerta y corrió la cerca. El tema no sería tan atractivo sino fuera porque la vecina es una importante congresista, que los dejó diciendo. ¡Qué tal esto!

Si bien dicen que lo bueno de tener una finca y no un apartamento, es librarse del problema de los vecinos. A Oscar Sierra, con su casa de La Calera a las afueras de Bogotá, le paso todo lo contrario.

Todo comenzó en octubre del año pasado.

La vecina consideraba que unos metros de la casa de los sierra eran suyos, y como necesitaba ampliar un poco su casa, se los hizo saber.

En principio no le vieron problema, era cuestión de formalizar.

Reunieron a sus respectivos arquitectos y todo iba bien para el acuerdo, pero pasaron los días, Oscar dejo ir a La Calera, el acuerdo jamás se firmó, no tuvieron más reuniones, y la buena vecina que gentil y bondadosamente había solicitado el favor, se convirtió en un tremendo dolor de cabeza para los Sierra.

Sin pensarlo dos veces, la vecina tomó la ley por sus manos. Tumbó la puerta de los Sierra y movió la cerca sin su autorización.

En un acto que se considería ilegal.

Pero la cosa no habría sacado tanto de casillas a los Sierra si no fuera, por el nombre y la ocupación de la vecina.

La parlamentaria por su parte, dice que el terreno es suyo, que así lo rezan sus escrituras, y cuando se entero que la casa estaba en venta, no quiso heredarle el problema a un nuevo propietario.

Dice que citó a su vecino a conciliaciones, y que hasta acudió a la procuraduría.

Lo cierto es que no hubo tal conciliación, y hasta la fecha no ha habido tal cita en la procuraduría, y para los que saben.

Pero ella insiste en que se le agoto la paciencia y a como diera lugar tenia que solucionar el problema.

Solo que al parecer lo agrando, por que desde hace unos días, a ella, una de las parlamentarias más limpias del congreso le aguarda una investigación en la Corte Suprema de Justicia, por usurpación de tierras, que le interpuso su vecino.

  Y todo por ocho metros cuadrados.