El 28 de diciembre pasado un joven mensajero de Manizales pensó que la suerte le había llegado… Con una boleta que le habían dado por comprar en un almacén, se ganó un carro cero kilómetros… Cuando fue a reclamarlo le dijeron que, qué pena, que cómo no contestó una llamada, el carro lo habían vuelto a rifar… Lo raro es que la boleta no dice que el debiera esperar ninguna llamada, nadie lo había advertido de esa condición, por eso está diciendo… ¡Qué tal esto!

La noche del 27 de diciembre de 2007 para Edison Vargas,  un mensajero de Manizales, sería la que cambiaría  su vida y la de su familia.

“Yo me gané un carro”

Edison, tenía la boleta ganadora del premio mayor del sorteo que cada fin de año realiza la Federación Nacional de Comerciante (Fenalco) que lo hacía acreedor de un carro último modelo.

“Fenalco año tras año hace plan de premios para navidad”.

El sorteo se hizo  a las 7 de la noche en la plazoleta Ernesto Gutiérrez de Manizales.

“El sorteo se hace de cara al público… y efectivamente sacamos una boleta”.

A esa hora  Edison se encontraba cumpliendo con una obligación de su trabajo.

“Resulta que estaba en el banco fui a consignar”.

Quien sí estuvo presente en el sorteo fue un amigo de Edison, justo en el momento en que se anunció el ganador del carro.

“Ahh que Edison Vargas vamos a comunicarnos con él y yo salí para la empresa”.

“Resulta que mientras estaba en la fila el celular me timbró y no contesté”.

Así que a la mañana siguiente, un 28 de diciembre, el día para Edison comenzó de una forma muy particular.

“No al otro día todo el mundo me decía, y yo ahh… no creía nada porque era el día de los inocentes y yo les dije: No no no eso es mentira, esperemos a ver”.

“No, eso es una inocentada, pero yo sí sabía que no, era real, que el hombre se había ganado un carro”.

Pero la realidad era otra y lo que parecía ser un muy buen “pásela por inocente”…

“Esperamos como hasta las 9:30, marcamos a Fenalco y que el carro se lo había ganado tales personas y yo les dije sí ve eso era una inocentada”.

En realidad era verdad, solo que el carro ya no era de Edison.

“Se lo ganó una señora, pero fue una señora a la cual llamamos y ella contestó”.

“La llamada no se puede contestar por el motivo de que estaba en un banco y por seguridad no se puede”.

Así lo confirma esta certificación expedida por el banco. Sin embargo, para Fenalco esto no es válido.

“Hubo una persona que no ganó porque no llenó los requisitos que se tienen y porque la publicidad dice que aplican condiciones y restricciones y una era contestar el teléfono”.

“Ellos en ningún momento dijeron que era una condición que estuviera presente en el momento del sorteo y que contestara el teléfono”.

Tan es así, que en ninguna parte de los bonos para participar en la rifa se especifica dicha restricción. Esta es la boleta que tiene en su poder Edison. En ninguna parte establece como condición que debe contestar una llamada para recibir el premio.

“Nosotros nos acogemos a las normas que nosotros tenemos”.

Normas en las que según Edison al parecer se vale negociar el premio.

“Que le rebajara al presupuesto que él no podía acudir a Fenalco ese premio que si quería que él me daba una moto”.

“El dir. Ejecutivo de Fenalco hizo un ofrecimiento y es que a cambio del carro le estaba ofreciendo una moto AKT avaluada en 2 millones 400”.

“ No eso no lo hemos hecho”…

Pero…

“Podemos llegar a considerar ofrecerle algo como para que se sienta satisfecho pero no porque hayamos procedido mal”.

Solo que el carro que Edison se ganó legalmente, esta avaluado en aproximadamente 27 millones de pesos y la moto en dos millones y medio.

“No era justo que se estaban burlando de mi que yo me había ganado un carro, que me reconocieran el valor del carro, y el hombre dijo que no”.

“Un engaño que no le hubieran entregado el carro”

“La inocentada fue de Fenalco a él, porque él se ganó el carro”

Un premio que ahora le pertenece a otra persona, y que hoy a Edison no le queda más que mirarlo mientras sigue movilizándose como le toca a la mayoría de los colombianos.