Varias familias de Cali están a punto de perder sus apartamentos por una deuda ajena. Ellos tienen documentos para probar que ya los pagaron de contado, pero los constructores se fueron y dejaron una deuda con una corporación, los propietarios no entienden porqué si ellos ya pagaron sus apartamentos, ahora tienen qué volverlos a pagar, Qué tal esto.

Estas cuatro familias tienen algo en común, un pleito de más de 10 años, por una hipoteca que jamás adquirieron.

“Yo pagué 90 millones en efectivo”

“El apartamento fue pagado de contado”

“Ella lo pagó en efectivo”

“Se hizo un abono y se le hizo separación y se mandó en dinero”

La historia se remonta a 1995 cuando decidieron por diversas circunstancias comprar un apartamento en el conjunto residencial Pontevedra, en un exclusivo sector de Cali.

“Compré este apartamento para mis hijos, esto fue lo que le dejó mi marido a mis hijos”

“Fuimos a ver los apartamentos y nos gustaron 635 se hizo separación en el transcurso de 2, 3 meses”

Los apartamentos de 100 metros cuadrados fueron pagados en efectivo.

Durante varios meses cancelaron cuotas directamente a la constructora Sehter Ltda., más adelante Pontevedra, de propiedad de los señores Ernesto Feldman y Moisés Soschin.

Los socios de la constructora, que habían adquirido un crédito con el Banco Colmena, se quebraron.

Y se fueron del país.

“Ellos habían hecho muchos créditos porque ellos se volvían a refinanciar entonces hay muchos créditos pero eran más de dos mil millones de pesos”.

“El día que iban a hacer los escrituras se fueron del país y no el avisaron a mi mamá que esto todavía tenía la hipoteca con colmena”.

“Pontevedra no se encuentran en el país nadie los conoce en este momento no se sabe de la existencia de ellos”

Tres años después de la compra, en la tranquilidad de sus viviendas, los propietarios recibieron una mala noticia.

“Aparecieron tres marconis debajo de la puerta con una citación de un juzgado a mis hijos y embargándoles el apartamento”

Sus apartamentos, los mismos que pagaron en efectivo, fueron embargados.

“Pontevedra efectivamente tenía una deuda de crédito constructor muy grande con la corporación Colmena”.

Una hipoteca sobre el proyecto, que al parecer los constructores no desenglobaron, aunque los propietarios tienen sus escrituras y su registro.

“Todo, todo, se hizo en regla, todo”

Las únicas señales de los socios de la constructora son esta carta, enviada desde Israel por Moisés Soschin, en la que señala que la deuda fue cancelada.

“Colmena, a pesar de ser una entidad que presta un servicio público para financiar vivienda, no aplicó la dación en pago en la cancelación de prorratas”

Y esta carta a otro de los socios de la constructora, Juan José Lulle, quien negoció con el banco.

“La corporación ha recibido la suma de noventa millones de pesos, por concepto de cancelación de la obligación o crédito de constructor que le corresponde a usted como socio y deudor solidario de la sociedad Pontevedra LTDA”.

Mientras los socios aparentemente libraron su responsabilidad en el asunto.

“Me imagino que ese apellido pesa y a él Colmena le aceptó con 90 millones salirse del problema”.

Los propietarios que pagaron en efectivo, siguen librando una larga y difícil batalla judicial.

“La acción iniciada por Colmena es una acción que cobija no solo a la sociedad deudora  sino que también cobija a los terceros por virtud de esa hipoteca que nunca fue cancelada”.

Noticias Uno consultó a Colmena. Uno de sus vice presidentes aseguró que los propietarios hicieron un mal negocio y que ahora deben entrar a negociar con el banco.

La juez del tribunal superior de Cali ordenó embargar los apartamentos para cancelar la deuda, de un crédito que ellos jamás adquirieron.

“Novecientos millones de pesos junto con sus intereses de mora al 27 por ciento, a partir del 2 de abril de 1999 hasta su pago total”

“Ellos lo que quieren es que les volvamos a comprar a ellos… si ya compramos…”

“yo espero que me solucionen pero no pagar otra vez, porque yo pagué lo que valía en ese momento el aptartamento”.

Con escrituras en mano, los propietarios aseguran que se sienten asaltados en su buena fe.

“desprotejidos, robados, es de todo”.

“todos los ahorros se fueron ahí y todos los días uno es será que van a venir hoy ,será que no van a venir”

“pues estamos en la física olla porque los aptos están perdidos”

Y peor aún, ya no saben a quien recurrir, pues lo único cierto es que por orden de la juez, prácticamente no son dueños de los apartamentos que ellos mismos adquirieron.