En Tello, Huila, las basuras fueron recolectadas en esta volqueta (ver video) hasta el pasado mes de enero cuando llegó un moderno carro compactador.

El nuevo camión que recoge las basuras de los 13.800 habitantes de los ocho barrios de Tello, y que las deposita en el relleno sanitario Los Ángeles de Neiva, porque Tello no tiene basurero, fue visto en Ibagué. Supuestamente porque tenían que hacerle mantenimiento cada 10 mil kilómetros. «Porque la sede principal de NAVITRANS la cual es la empresa que con la que se adquirió el vehículo compactador tiene sedes en Ibagué y Medellín y es más económico llevarlo a Ibagué», dijo Walter Palmito, gerente de Empresas Públicas de Tello.

Aunque Tello está a 29 kilómetros de Neiva, a 45 minutos; las empresas públicas de Tello prefiere hacerle mantenimiento en Ibagué, que está a 233 kilómetros, a casi 4 horas de camino.

«La administración de este vehículo es responsabilidad directa de Empresas Públicas» agregó Eduer Holguín, Alcalde de Tello.

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El carro, orgullo de los tellenses y preservante del ambiente del nativo Matarredonda, fue mancillado en sus oficios porque lo rebajaron a camión de acarreos.

Fue visto descargando un trasteo en la calle 13 con primera de Ibagué.

“Habían traído una moto, unos muebles y una nevera que habían traído de Ibagué» dijo Amparo Cardozo, habitante de Tello.

Dicen que evidentemente al dueño del trasteo no le importaron los hedores, las bacterias y los residuos líquidos y sólidos de desperdicios almacenados precisamente en el recipiente bajo la prensa del compactador, porque fue allí donde puso su nevera, sus asientos y demás objetos de uso personal.

El Concejo de Tello citó al conductor del compactador y al gerente de las empresas públicas.

El gerente señaló como responsable al operador del carro. Y el conductor dice que no hizo nada malo.

«Me reservo la explicación porque como esto está en debido proceso, no puedo, pero todo el mundo conoce mi manera de proceder, de dónde vengo y cómo voy», explicó José Cubillos, el conductor.

Vino de Tello y fue a Ibagué. Pero prefirió no decir nada ni en el Concejo ni en su hábitat laboral.

El cuestionado conductor siguió trabajando como si nada porque su jefe se lo permitió.

La mudanza fue el 18 de agosto. Han pasado 17 días y hasta el momento no se sabe quién es el dueño de los enseres, qué hizo con ellos y cuánto pagó por el trasteo.