Caras serias en La Habana

Aunque el anuncio del acuerdo final de paz fue reconocido como una gran noticia en Colombia y el mundo, y la tarea del grupo negociador del Estado, encabezado por Humberto de la Calle y por el comisionado Jaramillo fue bien calificada, estos dos delegados y otros miembros del equipo inicial tuvieron dificultades para concluir las conversaciones con las Farc.

Cuatro años de desgaste hicieron mella en las relaciones entre los representantes de las partes. Esto explica la movida presidencial de las últimas semanas: el mandatario decidió apartar temporalmente a los autores del 90% del acuerdo y enviar a varios de sus ministros a rematarlo, lo que le funcionó esta semana.

Publicidad

Pero algunos antiguos delegados se molestaron por su desplazamiento. Entre ellos el que se veía más serio, por no decir bravo, era el general Mora que representó en la mesa de Cuba a los militares.

Y otro que no sale mucho en las fotos de la paz y que sorprendió con sus críticas al acuerdo este fin de semana de euforia en el gobierno, es el vicepresidente Vargas Lleras. En entrevista con la revista Semana dijo que votará por el sí en el plebiscito pero aseguró que son excesivas las tareas que asumirá la justicia especial de paz, sobre todo en cuanto a la revisión de condenas impuestas y de los procesos ya cerrados. Parece coincidir en este punto y en otros de reforma a la justicia, con el fiscal Néstor Humberto Martínez, su gran amigo y copartidario.

¿El acuerdo con las Farc abrió dos bloques en el Estado? Solo el tiempo lo dirá.

El posconflicto empezó a vivirse antes de lo que se pensaba. Ituango, en lo que fue plena zona roja del nordeste antioqueño porque allí tenían campamentos guerrilleros y paramilitares, pasó la prueba inicial de la reconciliación.

En un reporte de radio que se conoció esta mañana del Bloque Magdalena Medio de las Farc a sus jefes, se informó que ayer por la tarde los subversivos que iban hacia su campamento, se encontraron cara a cara con un grupo de militares de contraguerrilla. Los gestos y las actitudes de ambos bandos alcanzaron a generar angustia en la comunidad que decidió ponerse entre ellos para evitar agresiones.

Sin mediar palabra cada uno tomó su camino. Y horas más tarde, el jefe guerrillero tomó la decisión de enviarle un regalo al jefe militar: una canasta de gaseosas. Después se recibió la noticia de que el uniformado optó por recibir el presente y enviar los agradecimientos respectivos.

Mueble con B, no con V

Todos nos podemos equivocar. Pero hay unos errores que duelen más que otros. Por ejemplo, una falta de ortografía se le excusa a quien no es experto en el idioma pero avergüenza a los protectores y estudiosos de la lengua.

La pregunta del reportero de Noticias Uno no era casual ni tenía la intención de confirmar cómo escribir la palabra “MOBILIARIO”

Quien hablaba con nuestro periodista era nadie menos que Carmen Millán, directora del Instituto Caro y Cuervo, el centro de estudios de literatura, filología y lenguística del idioma castellano más prestigioso del continente suramericano.

La directora del Caro y Cuervo que está celebrando 74 años de su fundación, respondió a la molesta pregunta con donaire y controlando su bochorno que se tradujo en un poco de sudor.