El magistrado Rodrigo Escobar no celebró su propia absolución con su familia.

La decisión del juez 23 Penal de Bogotá, de absolver al exmagistrado y abogado litigante Rodrigo Escobar Gil, del delito de tráfico de influencias por el caso de la coima de 500 millones de pesos que presuntamente pidió su amigo, el magistrado Jorge Pretelt, a la firma Fidupetrol a cambio de favorecerla con un fallo, despertó aplausos entre sus amigos y cercanos parientes presentes en la audiencia.

Curiosamente, quien menos celebró el resultado judicial fue el beneficiado. El asesor de Fidupetrol Escobar Gil, escasamente esbozó una sonrisa mientras atrás, su hermano, el también abogado Álvaro Escobar Gil manifestaba su emoción sin ocultar su alegría.

Los otros parientes de Escobar Gil presentes en la audiencia mostraron sus sentimientos, incluso soltando unas lágrimas y hasta lo que parecía ser una oración.

Sin mucho alivio notorio pese al descanso judicial que recibió, y más bien con signos visibles de mucha tensión, Escobar Gil se enfrentó a las cámaras por breves instantes, rodeado de su familia, para acusar a sus acusadores. Uno de sus acompañantes no se aguantó las ganas de echarle la culpa de informar a la opinión sobre el escándalo Pretelt, a Noticias UNO

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Dos detalles más llamaron la atención de la prensa: el defensor y compañero de estudios de Escobar Gil, abogado Jaime Granados, no estuvo en la audiencia para cobrar el triunfo. Y tampoco hizo presencia el fiscal que investigó el caso durante dos años y quien sostuvo, con cada indicio que revisó, la culpabilidad del absuelto. Se supo que renunció, decepcionado de la entidad que dirige Néstor Humberto Martínez. ¿Por qué será?

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