El “dios” uribista

No solo la iglesia católica sino todas las otras que existen en el país, se interesan en el plebiscito por el acuerdo de paz. Pero lo hacen discretamente para no mezclar, al menos en público, a Dios con los problemas terrenales.

Pero hay otros a quienes no les importa ni las objeciones, ni las apariencias.

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Así se expresa y convence a sus seguidores el hombre que actúa en plataforma y que dice sermones imitando el tono portorriqueño de otros personajes que crean supuestas iglesias con diversos nombres.

Miguel Arrázola. Así se llama este presunto pastor que vive en Cartagena en donde se ha hecho conocer mientras sus incautos creyentes van a oírlo y hacen crecer la iglesia que se inventó y a la que le puso el nombre de Ríos de Vida.

Las marchas que el expresidente Uribe y sus senadores promovieron en abril pasado contra el proceso de paz contaron con el liderazgo de este mismo personaje, Miguel Arrázola, declarado partidario del senador que hoy apoya el no a los acuerdos de La Habana.

La gente que va a sus discursos supone que hace milagros a nombre de dios tal como él los promete… Los ingenuos necesitados no tienen cómo defenderse de los engaños pero la pregunta es si el expresidente Uribe le cree en contra de su fe católica o lo usa para sus fines partidistas.

Iglesias anti-plebiscito

Pero el cartagenero Arrázola no es el único que usa la credibilidad religiosa de los fieles que ha logrado reunir.

Este señor se llama Eduardo Cañas y funge como pastor de otra iglesia cristiana cuyo nombre es Manantial de vida eterna.

Hace algunos días, dio un sermón que no tenía nada de religioso.

Continuó haciendo afirmaciones que tenían que ver con su oposición política al proceso de paz, sin ninguna relación con su tarea de guía de una iglesia.

Después mezcló peras con manzanas. Le pegó al plebiscito, la discusión sobre el derecho a la igualdad de las comunidades gay con grandes errores de concepto.

Añadió que la llamada ideología de género quedará en la Constitución y que los niños serán degenerados.

Hizo unas afirmaciones gravísimas sobre supuestos castigos divinos que podían aterrorizar a quienes lo oían porque son personas que no tienen suficiente ilustración.

Y volvió a atacar el plebiscito dando a entender que si se apoya el sí, todos estos desastres llegarán.

Cañas terminó revelando que otras iglesias están haciendo la misma campaña anti-plebiscito.

Su conclusión fue catastrófica. Tal como se nota, las iglesias colombianas empiezan a parecer partidos políticos clandestinos.