El Ministerio de Hacienda prepara un decreto que ordena el más drástico plan de austeridad que se ha adoptado por parte de un Gobierno en la historia reciente del país.

Se ordenará suspender cualquier tipo de modificación en las plantas de personal de las entidades del Estado, a menos que se haga a costo cero o se genere algún tipo de ahorro. Los contratos de prestación de servicios se restringen al mínimo. Se ordena reducir el pago de horas extras. Se prohíben las mejoras locativas en entidades del Estado. Se suspenden las compras de electrodomésticos. Se suspende la adquisición de vehículos. Se ordena reducir al mínimo los gastos de publicidad. Se eliminan las condecoraciones. Se prohíbe la entrega de regalos y se pide reducir al menos en un 10 % los gastos de papelería y telefonía. Y para el futuro, se ordena revisar los esquemas de seguridad, recortar los viáticos y que los viajes se hagan en clase económica.

Como quien dice: en vez de liposucción, es lipoescultura acompañada de una rigurosa dieta que se evaluará cada seis meses, todo por cuenta de la crisis desatada por el coronavirus.

Yo creo que con la época de hambre que viene para el Estado, ni siquiera se requiere liposucción: el adelgazamiento del Estado vendrá por fuerza mayor.