El ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, se recuperó del COVID-19 tras tres semanas de aislamiento; la segunda prueba resultó negativa. Emocionado, envió el siguiente mensaje de agradecimiento:

«Quiero, de todo corazón, a esas personas que me enviaron sus bendiciones e hicieron oraciones por mí y que me acompañaron en estas tres semanas decirles gracias».

Qué bueno, ministro, pero ¿sabe una cosa?, ahora que venció el COVID-19 viene algo peor.

No se asuste, es la negociación del aumento del salario mínimo; para eso sí que va a necesitar muchas pero muchas oraciones y millones de bendiciones.