La virtualidad, el trabajo en casa, le jugó una mala pasada a una concejal de Bogotá; no se fijó que su cámara estaba encendida y la concejal, al parecer, se duchó en medio de la sesión y al salir, se olvidó de la cámara.

Nadie se atrevió a pronunciar palabra, todos los participantes solo observaron y guardaron silencio.

Los señores solo comentaron: «¡Así quién se concentra!». El nombre de la concejal se conoce, pero esta sección lo reserva por respeto a la intimidad. De una cosa estoy segura: ¡no le volverá a pasar jamás, jamás, nunca jamás!