La junta directiva del Banco de la República tiene por estos días en sus manos una difícil decisión, que puede determinar el rumbo de la recuperación de la economía colombiana, fuertemente golpeada por la pandemia.

El gerente general del banco, Leonardo Villar; el ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, y los codirectores del banco se preparan para decidir un aumento en las tasas de interés, que desde octubre del año pasado se encuentran en 1,75 %, el nivel más bajo de la historia reciente.

 

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La razón del inminente ajuste es la alta inflación que enfrenta el país y que en agosto superó el 4,4 % anual, por encima de la meta del mismo banco. El Emisor tiene la misión constitucional de preservar el poder adquisitivo de los colombianos, manteniendo la inflación bajo control y para lograrlo, su principal arma es aumentar los intereses; sin embargo, esta vez el Banco de la República enfrenta una encrucijada porque el ajuste de tasas podría frenar la incipiente reactivación de la economía y afectar la urgente recuperación de los empleos perdidos durante la pandemia.

La decisión de aumentar los intereses está tomada. La discusión es ¿de qué magnitud será el ajuste?