Una verdadera guerra comercial entre países ricos y países pobres ha originado la angustiosa búsqueda de elementos de protección para médicos y enfermeras.

Una investigación del gremio de las aseguradoras, Fasecolda, sobre el mercado internacional de máscaras, tapabocas, trajes quirúrgicos y demás insumos de protección, arroja que los aumentos desmesurados en los precios de estos implementos obedecen a una especie de rapiña en el mercado internacional para tratar de conseguir la mayor cantidad de estos elementos.

Se han presentado casos en los que países latinoamericanos han cerrado negocios de compra de estos implementos en el mercado internacional, con anticipos de pago incluidos para asegurar la entrega, pero, en ocasiones, los proveedores han desistido de concretar la venta porque reciben una mejor oferta de países europeos, árabes o asiáticos, que ofrecen pagar hasta un 20 % más de los precios que los fabricantes han pactado.

Las más preocupadas por esta situación son las aseguradoras de riesgos laborales (ARL) que, por disposición del Gobierno, son ahora las responsables de proporcionar, en buena medida, la dotación para proteger a los médicos, a las enfermeras y demás trabajadores de la salud. Y son ellas, las ARL, las receptoras hoy de toda el agua sucia.