El ministro de Hacienda fue invitado a participar en una audiencia sobre la Ley de Víctimas que se realizó en el Palacio de Justicia de Bogotá. Hasta ahí, todo bien, todo bien.

Es usual que los ministros asistan a las convocatorias de la Corte, pero hoy Carrasquilla llegó y no saludó a los magistrados, al inicio o al final de la audiencia: el ministro llegó, tomó asiento, fue el primero en intervenir en la última ronda sobre los costos que genera para el Estado la reparación a las víctimas, terminó y se fue, sin siquiera mirar o despedirse de los magistrados que van a fallar su Ley de Financiamiento.

Parece que lo que se oye en la calle tiene cierta justificación: no saluda y no oye, ¡ni al presidente!