El presidente, Iván Duque, recibió a las siete de la mañana a los líderes de la marcha de excombatientes de las Farc que se concentraron esta semana en Bogotá.

Los exguerrilleros plantearon dos grandes temas: que los protejan para que no los sigan asesinando y que no los estigmaticen. El presidente Duque les dijo que estaba jugado con el éxito de la reincorporación de los excombatientes de las Farc y ordenó acelerar las acciones gubernamentales para la reincorporación de los exguerrilleros. Los visitantes reconocieron el gesto del presidente y según Pastor Alape, uno de los excomandantes de las antiguas Farc, fue un encuentro «alentador» para ellos.

Los excombatientes han dicho que el precio de la paz no puede ser la vida. La reunión sirvió para el propósito que, según Alape, tienen los excombatientes: «Desandar los caminos de la guerra y buscar soluciones pacíficas a los problemas del país».

Para el desayuno, el cocinero de Palacio les sirvió arepa, huevos y queso, y todos los comensales, desde el presidente Duque hasta los exguerrilleros, comieron con agrado.

Hasta esta mañana, nadie se imaginaba que Duque terminaría a manteles con los excombatientes de las Farc y que ellos salieran encantados de la reunión.

«La vida te da sorpresas», dice el refrán popular.